Un viernes al mes, el siguiente a la quincena, en el espacio de los sin espacios se desarrolla una iniciativa muy particular.
Particular por el lugar, particular por los asistentes, particular por la atmósmfera, muchos particulares que no podrían describir la totalidad de compartir que ocurre ahí, y lo expresa el lema: una isla de buena música en el océano de violencia caraqueño.
¿Conoces a Joy Division? ¿Conoces a Lacrimosa? ¿Los Smiths o Circle Jerks? Si te da curiosidad y tienes publicaciones independientes para mostrar y no conoces los viernes de fanzines te invito a descubrir ese espacio que florece de vez en mes —utilizando una metáfora poco apropiada— para compartir buena música, bebidas y los más importante camaradería.
Quedaron cuestiones por explicar: ¡Sí! Pero es muy difícil, por lo menos para mí, expresarlas en este post, por lo tanto el 16.10.09 a partir de las 7:00 pm el lugar del encuentro es en la Organización Nelson Garrido y la carta de la semana tiene como plato principal a The Pixies.
El mar abierto e infinito ante mis ojos, observa como en el fondo aquello que fue característico quedará ahí, en el pasado. Relegado a los recuerdos.
Las visitas de miles de puertos en busca del precioso tesoro, parece que llegó a su fin. La espada y la pistola quedarán colgados en un cuarto a la espera de ahogarse.
Visité miles de puertos y el próximo será el último y definitivo. En adelante miraré el mar para recordar lo que fui, soñar con el presente para vivir el futuro.
Bajaré del barco para subir en un pequeño bote, una embarcación que exigirá remar para lograr la felicidad. Una pequeña nave que me brindará otras posibilidades, otras aventuras.
El cambió me salvará de la horca y de morir de la memoria de todos, creo que es afirmativo. Sin embargo, en la garganta siento un filo frío. Si tengo mucho miedo.
Pero, lo que hago, sin pensarlo, me infla el pecho y me da alas.
Ayer, mi libertad encadenada peleaba por su vida. Ahora mi libertad enamorada se entrega a la prueba. Una prueba que dirá cómo será mi destino: rendirme en las orillas de su vida o nadar para buscar los insumos que dejé colgados. Sobre el suyo ella tendrá que decir.
Ahora, vendrás otras tormentas y ciclones, teniendo a mi lado compañía. Sólo nosotros determinaremos cual será el resultado de nuestra aventura.
Gracias por mostrarme el otro lado de la vida, pase lo que pase ya gané... mejor dicho ganamos
Un año son Doce meses, 48 semanas, 365 días, 8.760 horas, 525.600 minutos y 31.536.000 segundos visto de ese modo puede parecer mucho y alguna veces lo es, pero, muchas veces ese tiempo no alcanza. Hagan una listas de las cosas que han dicho para hacer y verán que esos números tan grandes a veces no rindieron para hacer un curso de inglés, sacar la licencia de conducir, leerte 12 libros, ver 48 películas y un largo: entre otras cosas.
Pero en ese tiempo, también, se puede viajar 3.451 Km en autobús y avión, ingerir 3613,5 lts de cervezas, comer 64.8 Kg de pasta, fumarse 3.840 cigarros por mencionar algunas cifras.
Se puede disfrutar un hermoso amanecer en la playa o en Caracas, una comida a la luz de las velas, un estresante viaje en autobús de media noche, unas bocanadas nocturnas de humo o la serie favorita en televisión. Eso y muchas cosas se pueden hacer en ese tiempo.
También forma parte, de ese recorrido en kilómetros y litros, los momentos desagradables pero que dejan aprendizajes, las preguntas incómodas que hacen reflexionar, las cuentas que no alcanzan para hacer lo que se quiere o los momentos de tensión que enfrentan.
Eso y más forma parte de este tiempo, que no entra en unas líneas y se expresa en nuestras vidas, que queman hojas de calendario en un recorrido que invierte días, horas, minutos y segundos en avanzar.
Lo que se pueda escribir queda pequeño a los descubrimientos diarios que se hacen, las nuevas aventuras que en cada momento nacen.
Todos esos números y todas estas letras con poco sentido son para expresar mi profundo amor por este viaje compartido, que inició un 17 y que atraviesa otro 17. Un recorrido que sigue sumando y se pregunta por la meta, ¿dónde quedará la meta?
Y sin pensarlo responde que la meta se logra en cada cerrar de ojos, cuando lo diario pasa factura, y se tiene la certeza que el otro, o sea tú, estás en la misma cama conmigo, en la dulce esperar por colocar más cifras en el recorrido.
21 meses son 84 meses, 336 semanas, 2.352 días, 56.448 horas, 3.386.880 minutos, 203.212.800 segundos y contando.
En el aforismo 124 (CXXIV) del libro cuarto de la Gaya Ciencia, el autor, plantea la idea de la muerte de Dios. En ese pasaje, El Loco en plena plaza pública y armado con una lámpara encendida pregunta por el paradero de alguien: él estaba buscando a Dios. El escritor narra que la reacción de la gente fue de burla, un eco de risas.
El Loco encaró a su público, les clavó la mirada y preguntó ¿Sabes dónde está Dios? La respuesta es tajante: le hemos muerto, más adelante en el aforismo agrega ¡Dios ha muerto!¡Dios permanece muerto!¡Y nosotros le dimos muerte! Obviamente no hubo más risas. Este profeta continuó su interrogatorio: pero ¿cómo hemos podido hacerlo?¿Cómo pudimos vaciar el mar? y lo más importante ¡Cómo consolarnos asesinos entre los asesinos!
Entre ayer y hoy esa idea me ha dado vueltas por la cabeza, sintiendo ese peso por el hecho de hacer algo tan grande y terrible. No estoy hablando de una mera reflexión filosófica sobre la manera de Friedrich Nietzsche de pregonar la muerte de los absolutos, estoy hablando más bien del hecho de sentir que el cuchillo está manchado en sangre y gotea por la mano del sacrificio de algo tan grande ¿cómo se puede hacer? y de la forma tan salvaje con la que fue ejecutado.
Ayer, levanté el cuchillo y me di cuenta de lo que había hecho, muy tarde fue. Ya no hay vuelta atrás. Lo hermoso y bello cayó en desgracia, ese templo de 12 piedras se convirtió en un sepulcro de 12 cuchillos. Ahí deberá quedar eso para evitar más daño. Ahí quedará para evitar más lesiones, más llanto, más dolor.
Escribiendo esto me siento como el protagonista de El Túnel, claro, todo en sentido figurado, todo de manera metafórica, todo en forma de realidad virtual. Eso si, todo menos el dolor de lo que ocurrió ese día y el horrible rostro de esa lado que no conocías, desconocías y te mostró de una forma horrible las dos partes de la realidad.
La cara de la bestia se mostró y mordió duro, ahí donde sabía que la herida sería profunda y dolorosa. Y de la cual no habría recuperación posible.
No me quedará otra que seguir caminando y, por enésima vez, pedir perdón. Espero algún día eso pueda llegar. Te deseo lo mejor y más grande de la vida para ti y que este episodio tan desagradable pueda ser superado pronto.
Un fortísimo abrazo para ti... y que Dios te bendiga
Después de casi dos años de no vernos, por casualidad nos encontramos. Cada uno en su trabajo, ella con su estetoscopio, yo con un trípode. Un momento grato por ver a una persona super querida —como diría un colombian@— con la cual compartí alguna de las conversas más agradables que he tenido.
Recuerdo una con especial cariño en un conocido Caffé barquisimetano en la cual me dijo "la melancolía es el más perfecto de los sentiminetos" su argumento: es la mezcla casi perfecta de varias emociones. Esa noche por cierto nos deleitamos con una extraordinaria parrilla y, obviamente, unas birritas. Después cada quien, y por caminos diferentes, fue a casa.
Otra que también la guarda con celo mi memoria es una que sostuvimos en una ruta —equivalente a una camionetica caraqueña— en la que yo confesaba que el único vínculo constante con mi círculo de amigos de la tierra musical era ella. Le decía que me sentía ajeno a mi ciudad natal, extraño entre los míos. No recuerdo con exactitud su respuesta, pero sé que fue algo que me tranquilizó.
En una parrillada con mis colegas scalabrinianos, un gran pana de esa época —en tamaño y sentimiento— le preguntó ¿Epa, y uds qué? Ella con serenidad y sin perder el control del momento me devolvió la pregunta. El grupo de personas que estaban alrededor de la fogata carnivora respondieron, casi al unísono, UFFFFFFF, marico estás (colóquese el mejor adjetivo) y yo opté por bajarme una birra fondo blanco. Una excelente reacción para el momento. Después cada quien, y por caminos diferentes, fue a casa.
Hey, y cómo olvidar esos maravillosos zapatos rojos Nike que tenía puestos en esa rumba en su apartamento. Acompañados con un pantalón negro y sweter rojo —esa parte no la recuerdo bien— pero la imagen la he llevado conmigo bastante tiempo. Ese día la rumba terminó con un poco de estudiantes de medicina en el monumento del sol a las 6:00 a.m. y dos horas más tarde era el bautizo/primera comunión de mi hermano, al que asistí con muy pocas condiciones.
Esa vez que nos vimos en el último rincón del rock & roll guaro y nos tomamos unas birritas, ella se fue y yo la acompañé, después regresé a local y a las 4:00 am me tuvieron que escoltar hasta la casa, señora pea... pero eso no es el tema. Otra vez, cada quien, y por caminos diferentes, fue a casa.
Han sido muchas recuerdos gratos en estos casi 7 años de amistad. Tantos que pueden resultar aburridos y pueden ser mal interpretados.
Todo lo anterior fue escrito el 02.07.09, 7 meses después decido terminar aquello que dibuje con teclas aquel día. Esto será una rosa marchita que se lanza en el feretro de una amistad que por mi falta de detalles maté.
Una amistad de 7 años que se cerró con unas palabras tuyas que 7 meses despúes ya no recuerdo, una expresión facial que se mantiene, pero, no puedo describir. Únicamente me quedará evocar aquellos momentos compartidos, a la espera que el tiempo los borre de la memoria y te conviertas o nos convirtamos en esos nombres que algunas vez pasan por nuestra mente como un destello fantasmal.
Irónico es que cuando la distancia fue mayor hubo cercanía, se redujo y hubo lejanía Coincidencia aquel encuentro en el Hospital Universitario, que siete años de amistad se resuman siete meses desdpués de aquél inesperado reencuentro. Evocaciones: de lo que fue y no será
El 14.12.06 se escuchó el penúltimo programa del Show de la Mañana más que un simple espacio radial mañanero, un programa de culto, algo mayor que dos personas hablando, algo sublime.
Se puede pensar que lo anterior es una pendejada, una frivolidad, a lo mejor lo es... Pero realmente no importa, el show —durante algún tiempo— fue la compañía fiel para alguien que no se sentía cómodo en ningún lugar. Una compañía ante los retos de cambiar de vida. El Show fue un amigo...
En su momento escribí:
Los ecos del show siempre se escucharán en la buena música: Led Zeppelin, AC/DC, Rolling Stones, Soda Estéreo, METALLICA, Jet, Zapato, Dermis, The Ramones, Los Chevy, Paranoias... y en todas las bandas que hagan buen Rock&Roll...
Los ecos del show siempre se escucharán en las cositas que veas por la calle, en todas las reuniones con pañitas y cositas para celebrar la vida y en los Ford Fistas que pasen o manejes....
Los ecos del show siempre se escucharán en los chistes malos, en las vacas asesinas, en las burlas inteligentes y sobre todo EN LAS COSAS BIEN HECHAS...
Los ecos del show siempre se escucharán en la irreverencia con la cual patees la vida, sin mirar atrás...
Los ecos del show siempre se escucharán en las cosas originales, cuando inventes y no copies...
Los ecos del show siempre se escucharán cuando marques la diferencia entre lo común y tú...
ESTOY INFINITAMENTE AGRADECIDO POR ESTOS SIETE (7) AÑOS DE COMPAÑÍA, EN LOS CUALES SIEMPRE HAN CREÍDO EN MI —A PESAR QUE NO ME CONOCEN—; ESPERO ALGÚN DÍA PODER AGRADECERLES, CUANDO ESTE EN MI TRABAJO Y HAGA EXCELENTES PRODUCTOS PARA LAS PERSONAS... TAL CUAL HICIERON USTEDES DURANTE TODO ESTE TIEMPO...
USTEDES SON LOS MEJORES...
Pendejadas existe una gran posibilidad, pero así lo sentía en ese momento... El Show debe continuar...
Este trabajo fue realizado por David Fricke por los siete años de la desaparición física de Joey Ramone los cuales se cumplieron el 15.04.08. En caso de no haber escuchado nunca de él, lean el artículo...
A las 14.40 del 15 de abril, domingo de Pascuas, Joey Ramone, el espigado cantante y frontman de la más grande banda de punk del mundo, los Ramones, murió en el New York Presbyterian Hospital, luego de batallar durante seis años contra un cáncer linfático. A las 14.40 del 15 de abril, domingo de Pascuas, Joey Ramone, el espigado cantante y frontman de la más grande banda de punk del mundo, los Ramones, murió en el New York Presbyterian Hospital, luego de batallar durante seis años contra un cáncer linfático. Esa noche, durante un show de u2 en el Rose Garden de Portland, Oregon, Bono se tomó un momento para contarle a la audiencia hasta qué punto su propia vida y la de su banda habían sido transformadas por obra de Joey y los Ramones, gracias a esa voz y al gran corazón de rock & roll que latía en cada una de sus canciones. Bono comprobó rápidamente que no era el único que se sentía de esa manera.
Le dije a la gente: "Quiero hablarles de Joey Ramone" y el público respondió con una ovación recuerda Bono, asombrado. Después de contarle a la audiencia cómo los Ramones "nos hicieron formar u2", Bono cantó "Amazing Grace" y luego, acompañado sólo por The Edge en la guitarra, interpretó esa perla lastimera de Joey, "I Remember You", de Leave Home, el álbum que los Ramones grabaron en 1977.
La sorpresa dice Bono fue que el público se puso a cantar, y cantaron el tema completo. Entonces les conté que Joey había fallecido esa tarde. De repente, la ovación se detuvo en seco y el lugar quedó en silencio. Fue una experiencia muy fuerte.
Joey Ramone tenía apenas 49 años. Su enfermedad fue como una broma cruel hacia alguien que creyó, hasta el fin, que el rock & roll salva vidas. Un mes antes de su muerte, mientras estaba en tratamiento en el hospital, Joey llamó a Seymour Stein, presidente de Sire Records, el sello que sacó tantos discos de los Ramones, para decirle que le iba a mandar demos de una banda que le gustaba mucho. El productor Daniel Rey, que trabajó en varios de los últimos álbumes de los Ramones y que estaba grabando el primer disco solista de Joey, recuerda que el ánimo de Joey se mantuvo tozudamente alegre durante esas últimas semanas. "Hablaba de levantarse de la cama para ponerse en forma y salir de gira."
De hecho, Joey era un largirucho frágil, que estuvo propenso a las enfermedades y a las heridas a través de los veintidós años que duró la carrera de los Ramones. Pero en escena y en los discos, a lo largo de 2.263 shows y casi dos docenas de álbumes si contamos grabaciones de estudio, discos en vivo y recopilaciones, Joey irradió la convicción de un gladiador, una convicción desproporcionada con su físico y con el querible hipo de su voz. La imagen del Joey de mediados de los 70 sobre el escenario, parado allí firme entre la guitarra de Johnny, el bajo de Dee Dee y la batería de Tommy, es una de las imágenes que permanecerá en forma indeleble en la historia del rock. Joey, con su figura de mantis inclinada en dirección al rugido de la audiencia; sus piernas clavadas en una pose desafiante, sus manos aferrando el soporte del micrófono como si fuese una lanza, y su cara y anteojos ovales casi ocultos bajo una gruesa cortina de pelo negro. Cuando vi por primera vez a los Ramones, en abril de 1977, en un pequeño club del campus de la Universidad de Pennsylvania, en Filadelfia, pensé que Joey se veía como un rascacielos con campera de cuero; el espantapájaros del Empire State.
Pero Joey tenía el coraje de King Kong. "No pensábamos dejar que nada nos volteara", me dijo, dos décadas más tarde, en una entrevista de febrero de 1999, refiriéndose a la larga lucha de los Ramones contra la mala fortuna y la indiferencia del mainstream rockero. "Siempre nos tiraron con algo. Vieras los problemas, los obstáculos, la mierda que se interpuso en el camino de la banda. Siempre ha sido así, pero hay que seguir en la lucha."
The Ramones Johnny, Joey, Dee Dee, Tommy y miembros posteriores como Marky, Richie y c. j. nunca obtuvieron una justa retribución por haber inventado el punk rock. Joey recibió sólo un Disco de Oro en toda su vida, por la recopilación Ramonesmania, de 1988. Sólo dos álbumes Rocket to Russia, de 1977, y End of the Century, de 1980 (el último de ellos producido con maníaco entusiasmo por Phil Spector entraron al Top 50 del ranking de Billboard. Pero Danny Fields, que fue comanager de los Ramones junto a Linda Stein, de 1975 a 1980, dijo que el impacto que produjo la banda fue inmediato. "Sufríamos para poder llegar a Toronto, por ejemplo, y poder tocar en algún sótano del barrio de los depósitos, y cuando regresábamos más tarde a la ciudad descubríamos que se había formado más de media docena de grupos parecidos desde la última vez. Joey podía detectar la influencia Ramones hasta en los más sutiles detalles, como en el estribillo de "Hey! Wait!", del tema de Nirvana "Heart-Shaped Box", que hace acordar a la voz de Joey, cantando "Wait! Now!" en "I Just Wanna Have Something to Do", del álbum Road to Ruin, de 1978.